Sebastian Delgado
Oct 03 2017

Una vida dedicada a contrarrestar el efecto de los sismos

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Publicado el 03 de octubre, 2017

Sebastián Delgado Carranza ha dedicado toda su vida a dar respuesta a un fenómeno natural que, de adolescente, no comprendía. Cuando tenía 16 años vivió en carne propia los estragos del terremoto que en 1972 azotó Managua, reduciéndola a escombros y dejando un saldo de más de 19 mil muertos. Aquel evento, recuerda este nica-venezolano, marcó su vida y su futuro profesional.

Hoy, a los 61 años de edad y con un doctorado en Ciencias Aplicadas por la Universidad de Los Andes (Venezuela), Delgado considera que ha adquirido los conocimientos necesarios para contrarrestar efectivamente las consecuencias que los movimientos telúricos producen en las edificaciones de concreto. Y principalmente, lo que deben hacer los ingenieros para salvar vidas.

Consultor tanto en Venezuela como en Nicaragua, Delgado se desempeña como titular del departamento de estructuras de la Universidad del Zulia y, a partir de febrero de 2018, será docente de la Maestría en Ingeniería Estructural con mención en Sismo-resistencia de la Universidad Americana (UAM), un programa único en la región y diseñado para ingenieros civiles, arquitectos, académicos e investigadores En dicho programa, impartirá los cursos de Diseño Avanzado de Concreto e Ingeniería Sismorresistente II: Análisis – Diseño – Construcción.

Un método para controlar daños estructurales

Sebastian DelgadoEl pasado 20 de septiembre, Delgado visitó Nicaragua para brindar una conferencia magistral en UAM, en la que aseguró que con los conocimientos en ingeniería estructural que se tienen hasta la fecha, los estragos producidos por el terremoto que azotó México el 19 de septiembre pasado no debieron haber ocurrido.

“Como ingenieros nos podemos dar el lujo de construir estructuras que se dañen, pero no estructuras que colapsen”, advirtió durante su ponencia.

La tesis doctoral de Delgado ahonda precisamente en el tema. Gracias a sus investigaciones, que implicaron una pasantía en la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos), logró plantear un nuevo método científico orientado al control del daño para el diseño de pórticos de concreto armado sismorresistentes.

El experto explica que, convencionalmente, el diseño sísmico de las edificaciones se trabaja en base a fuerzas externas equivalentes, pero lo que él propone con su método es limitar el espacio de desplazamiento de las estructuras construyendo columnas un poco más grandes que lo usual y de baja carga axial.

Urge entrenar al sector en sismo-resistencia

Conocimientos como el que Delgado generó con su tesis de doctorado ya existían. Él mismo lo reconoce y asegura que, aunque se han desarrollado métodos científicos para evitar daños en edificios, la problemática radica en que los ingenieros, arquitectos y maestros de obra no están entrenados adecuadamente para diseñar y construir edificaciones que resistan movimientos telúricos de alta magnitud.

“El ingeniero civil que se gradúa de pregrado no tiene el entrenamiento suficiente porque su preparación es demasiado corta. Lo mismo pasa con el arquitecto y el maestro de obra. Esa es la causa (del colapso de estructuras en países como México) (…) ¿Por qué pasan estas cosas? Porque el conocimiento lo tiene solo un grupo reducido de personas”, afirma.

Para Delgado, la clave para entender cómo contrarrestar el efecto de los sismos radica en la inversión que los profesionales hacen en su educación, sea tomando cursos, talleres, maestrías o doctorados, además del esfuerzo que dediquen a investigar. “Pero investigar para mí no solo es leer, implica probar cosas con las herramientas adecuadas, para darte cuenta si tus métodos funcionan o no”, indica.

Oportunidades de mejora para la industria

Cada cierto tiempo, Delgado viaja a Nicaragua para participar en proyectos en los que se desempeña como consultor. Esto le ha permitido observar el dinamismo que el sector de la construcción ha experimentado en la última década, con la proliferación de complejos residenciales y edificios diseñados para oficinas, principalmente, en la ciudad de Managua.

La capital, un área clasificada como de “baja sismicidad” por geólogos, ha venido superando – con cierta timidez – el trauma colectivo de lo acontecido por el terremoto de 1972, promoviendo la construcción de edificios menos vulnerables a los fenómenos naturales como los sismos. No obstante, Delgado considera que los esfuerzos podrían mejorar.

“Veo edificios que cuentan con muros y columnas fuertes, pero también observo estructuras metálicas que tienen columnas muy pequeñitas. Tú miras la proporción entre un elemento y otro y te das cuenta que algo no calza. No digo que todas las columnas de las estructuras deben ser grandes, sino que deben ser proporcionales”, advierte.

En Chile, un país con un peligro sísmico alto, abundan las construcciones de primera calidad, lo que disminuye el riesgo de desplome y pérdida de vidas humanas. “Los edificios en Chile están construidos con muros que aportan una gran rigidez, por lo que responden adecuadamente a los sismos”, dice.

Sector construcción se actualiza

Además de docente, consultor e investigador, Sebastián Delgado fue el encargado de redactar la Norma Mínima de Diseño y Construcción de Concreto Estructural de Nicaragua, un proyecto que le llevó seis meses desarrollar y que fue sometido a revisión por autoridades estatales, en especial del Ministerio de Transporte e Infraestructura del país.

Delgado manifestó que hubo un cambio significativo entre la norma anterior, utilizada en la industria de la construcción desde 2007 hasta 2017, y la actual. Para empezar, la primera contaba con ocho páginas, y la elaborada por Delgado toma como referencia la norma del Instituto Americano del Concreto. El documento consta de 217 páginas en el que se plasma conocimiento científico adaptado a la realidad nicaragüense.

Cabe mencionar que también se actualizaron las normas para otros materiales como acero o mampostería y que, junto con la Norma de Peligrosidad Sísmica de Nicaragua, sirven como guía para el sector de la construcción. Delgado hace hincapié, sin embargo, en que las autoridades nacionales necesitan actualizar la norma de peligrosidad para que ingenieros con poco entrenamiento sepan cómo construir adecuadamente.

El conocimiento como meta máxima

Cuatro décadas después de haber sido testigo del terremoto que azotó Managua, Sebastián Delgado considera que logró comprender científicamente el fenómeno de los movimientos telúricos y la reacción de las estructuras a estos.

El primer paso para llegar a este punto fue darse cuenta, después de haberse graduado de pregrado, que no sabía tanto como creía, que tenía que seguir preparándose. “Muchos cometen el error de creer que graduarse es el requisito, y no el conocer (…) No me gusta no saber y estoy dispuesto a pagar el precio del conocimiento”, expresa.

El experto también siente que ha completado una etapa en la que se enfocó en generar conocimiento. “Hubo una época en la que me dediqué a comprar libros y otra en la que los escribí. Hoy me toca convencer a los demás de que hay cosas sencillas que deben tener claras (como los conceptos de ingeniería estructural), pero que si no contás con el entrenamiento no es posible comprenderlas. Son como cortinas que no te dejan ver la realidad”, concluye.


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