Christian Muller
Oct 11 2017

Christian Müller Lacayo

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Publicado el 11 de octubre, 2017

Christian Müller Lacayo creció dentro de la industria restaurantera. Su padre, quien vivió entre Costa Rica y Nicaragua, tuvo varios negocios de este tipo, por lo que fue natural que su hijo siguiera un camino similar. Luego de más de una década laborando para el sector licorero, el joven abrió Vin Antico, un bar-restaurante que promueve la cultura del vino en Nicaragua.

Durante tres años, Christian ha estado al frente de una exitosa empresa en donde se pueden degustar más de 200 tipos de vino, además de cortes selectos de carne. Pero él no se ha quedado con un único negocio. Junto a su esposa maneja una peluquería para niños y está a cargo de toda la logística del histórico Restaurante Las Brasas, ubicado en Camino de Oriente.

Según cuenta Christian, Vin Antico surgió como un proyecto que propuso durante la IV edición de la Maestría Ejecutiva en Administración de Empresas (MEAE), un programa que escogió estudiar porque buscaba obtener herramientas financieras, de gestión de talento humano y de mercadeo para sacar adelante su idea de negocio.

En esta entrevista, Christian nos explica cómo su maestría le ayudó a manejar empresas que se han convertido en un referente dentro de la industria turística de Nicaragua. A continuación, sus respuestas.

Desde niño creciste entre restaurantes, ¿cómo alineaste tu crianza con tu profesión?

Estudié Administración Turística y Hotelera en la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC). Y mientras cursaba la carrera tomé mi primer trabajo en una cadena de restaurantes que pertenecía a una franquicia estadounidense. Trabajaba medio tiempo, durante el día iba a la universidad y durante la noche era bartender.

Cuando terminé mi carrera también finalizó mi trabajo en restaurantes. Con título en mano y con la experiencia que tenía como bartender, comencé a trabajar en el mercadeo de licores, en Flor de Caña. Fue así como de alguna manera mantuve relación con los restaurantes.

¿En qué momento sentiste que era necesario estudiar una maestría?

Cuando tenía más de una década trabajando y me vi en un punto en el que solo podía seguir escalando dentro de la empresa si el gerente comercial renunciaba. Era casi imposible que eso ocurriera (risas), por lo que pensé que tenía que buscar bases más sólidas para iniciar mi propio negocio. Para mí, eso solo lo daba una maestría en Administración de Empresas, que es un programa más versátil porque tu ayuda a crear negocios de cualquier tipo.

¿Por qué decidiste tomar la Maestría Ejecutiva en Administración de Empresas, en UAM?

Primeramente, la escogí por la buena reputación que tiene la universidad. En segundo lugar, porque mi esposa se graduó de la UAM y qué mejor referencia que alguien que haya estudiado en esta Alma Máter. En tercer lugar, fue por el factor económico. Yo no tenía los medios para estudiar en el INCAE, pero la UAM ofrecía un excelente programa a un valor accesible. Con lo que pagué en la UAM pude haber estudiado tres maestrías en otra universidad, pero el peso académico era vital para mí.

¿Cómo surge la idea de abrir Vin Antico?

Como parte de la maestría, nosotros (los estudiantes) teníamos que proponer una idea de negocio y yo pensé en un servicio de catering que incluyera barras móviles. Usualmente, los catering te venden licores y cervezas, pero este sería un servicio más personalizado de vinos.

Durante la culminación de la maestría surgieron algunas variantes y concluí que era mejor tener una empresa que fuese estática, por un tema meramente logístico y de tiempo. La inversión sería un poco más alta, pero comencé a valorar otros factores y decidí tener un local.

Además, dependías de otro trabajo…

Sí. Mi suegro es el dueño de Las Brasas y la operación de ese restaurante la manejamos entre mi esposa y yo. Logísticamente hablando, era ideal tener un local cercano a Las Brasas (están uno al lado del otro), porque Camino de Oriente es una zona transitada, llena de restaurantes y con un alto flujo de clientes. Si hubiese querido tener Vin Antico en otro lado, hubiese tenido que moverme de un punto a otro en vehículo, no me imagino haciendo eso. Lo mejor es recibir a los clientes y a los proveedores en un solo lugar, y resolver las emergencias con el personal de cualquiera de los dos restaurantes.

¿Cómo describirías el concepto de este negocio?

El vino define nuestra empresa. La ambientación y el concepto decorativo gira en torno a él, aunque también vendemos cervezas. En otros lugares, la carta de vinos es muy limitada, pero nosotros tenemos más de 200 tipos de vino de toda gama. Además, contamos con 12 tipos de vino por copa, que son los más económicos. Tenemos desde los más jóvenes hasta los vinos de reserva. El rango varía entre US$2.50 la copa hasta US$5 o US$6 la copa. Hay para elegir.

Hace poco también diversificaste tus ingresos. Contanos de tu nuevo proyecto…

Tengo una peluquería para niños llamada Súper Hérores Peluquería 3D. El mundo de los restaurantes es muy bonito pero es complejo porque requiere de mucho tiempo y esfuerzo. Si no ha sido porque Vin Antico y Las Brasas están cerca uno del otro, y sin la facilidad de cruzarse de un lado al otro para hacer diligencias, me hubiese vuelto loco.

En algún momento me planteé la meta de seguir creciendo, no quedarme con un mismo negocio y tener una opción que creciera prácticamente sola y que fuese logísticamente controlable. Una peluquería es sencilla en ese aspecto, los insumos se compran cada dos meses. No es como aquí, que si el día anterior tuviste una venta full tenés que salir a comprar al mercado o a Pricesmart. La peluquería es más controlada.

¿Cómo la manejas?

La peluquería la vemos entre mi esposa y yo. Yo me enfoco en ese negocio después de mediodía y mi esposa después de las cinco de la tarde. Funciona desde octubre de 2016 y es conveniente porque queda cerca de nuestra casa. Es un concepto enfocado en los niños, pero los padres también se pueden rasurar allí.

¿Qué tipo de conocimientos te brindó la maestría que pudiste aplicar en Vin Antico?

Todo lo que estudié me ayudó. Yo no tenía conocimientos de finanzas, durante mi carrera aprendí contabilidad básica y eso fue todo. Con la maestría reforcé esas áreas. Las finanzas son sumamente importantes a la hora de iniciar un negocio.

En la parte de Mercadeo tenía conocimientos por mi trayectoria laboral, cuando fui gerente de marca de licores y vinos extranjeros. También reforcé esos conocimientos, con la diferencia de que apliqué el Mercadeo para productos que debía desarrollar desde cero.

Cuando fui gerente de marca, veía a mi equipo como que fuesen mis hijos asignados, pero con este negocio sentís a tus trabajadores como tus propios hijos. Tengo una responsabilidad con ellos, sé que debo pagarles a tiempo todas las quincenas porque sus familias dependen de mí. La parte organizacional y de Recursos Humanos fue una de las favoritas de mi maestría.

¿Por qué recomendarías estudiar una maestría en la UAM?

La MEAE es como el Redbull, te da alas (ríe). Además de la parte técnica y todas las herramientas que aprendés en la maestría, los profesores insisten en que estudiemos el programa para iniciar nuestros propios negocios. Nos motivan, nos dicen que nosotros podemos hacerlo porque tenemos todas las herramientas para hacerlo. Son un buen empujón para los estudiantes.


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