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Ene 17 2018

¿Cómo pedirle a tu jefe tiempo para estudiar?

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Publicado el 17 de enero, 2018

1. Identificá cómo querés aprender y crecer

Dedicá tiempo a averiguar exactamente lo que necesitás. Preguntate:

¿Querés construir habilidades de inteligencia emocional para ser un líder empresarial más efectivo?

¿Estás interesado en asistir a un retiro de yoga y meditación?

Apartá un período de tiempo específico, como una tarde o una semana, para explorar ideas e investigar lo que te atrae. Escribí lo que querés aprender y cómo podrías crecer con esa experiencia que has identificado.

2. Creételo

Podrías tener la impresión de que construir una competencia que no has afinado implica que tenés una debilidad. No es el caso. En lugar de sentirte avergonzado o nervioso por pedir tiempo para aprender, apropiate de la iniciativa y pensalo como un compromiso que harás para convertirte en un mejor líder. Si no estás considerando la posibilidad de crecer como una estrategia para vos, como persona, y para tu compañía, no esperés que otros te apoyen.

3. Redactá una declaración sobre tu visión a futuro

Preguntate: ¿En quién me convertiré como resultado de esta inversión de recursos y tiempo?

Sé específico y descriptivo. Redactá tu declaración en primera persona y tratá de plasmarla en una oración, que es la extensión ideal. Usá adjetivos descriptivos.

¿Estarás más comprometido, serás más influyente o atento?

Estas declaraciones son una buena manera de orientarte antes, durante y después de tu proceso de desarrollo profesional.

4. Conectá tus metas y logros a lo que la empresa necesita

Para lograr que tu jefe, equipo y compañía te apoyen en tu desarrollo profesional, tenés que conectar lo que vas a lograr con tu proyecto a las metas del negocio. Preguntate:

¿Existen problemas en el trabajo que podrías resolver como resultado de este entrenamiento?

¿De qué manera podrá tu compañía beneficiarse de las mejoras en tu desempeño, tus habilidades y tu conocimiento?

¿Qué tipo de habilidades o conocimientos podrías compartir con tu jefe, equipo o empresa a raíz de tu entrenamiento o experiencia?

¿Podrías proporcionar un resumen (vernal o no verbal) basándote en lo que has aprendido o cómo planeas aplicar esto en tu trabajo o carrera profesional?

5. Preparate y practicá

El siguiente paso es prepararte para la conversación. Analizá:

¿Cuáles son los peores y mejores escenarios?

Anticipate a preguntas y dudas que tu jefe podría tener.

Muchas veces nuestros miedos nos impiden negociar y nos perdemos de la oportunidad de explorar otras alternativas. ¡Y lo peor, de recibir un sí como respuesta!

Cuando te preparés para la conversación, pensá en lo que cada persona involucrada en la plática puede ganar. Hacé tu tarea y leé a conciencia las políticas del Departamento de Recursos Humanos. Aprendé cómo funcionan las políticas de financiamiento educacional que existen en tu empresa.

6. Hacé tu pregunta

Cuando estés listo para sentarte y platicar con tu jefe o jefa, no lo agarrés desprevenido. Dales una notificación clara y considerá agregarlo a su agenda para tener una reunión cara a cara.

Compartile tu visión y tus metas. Seá claro sobre lo que le estás pidiendo: ¿es tiempo fuera del trabajo, compensaciones financieras o una combinación de ambas? ¿Qué recibirá a cambio?

Cuando la conversación termine, considerá hacer un seguimiento del tema por escrito, enfatizando cómo tu propuesta podría beneficiar a tu jefe, tu equipo y a la empresa.

Hay tres escenarios posibles para tu propuesta:

  • Obtener lo que pediste
  • Obtener una parte de lo que pediste
  • Obtener un no como respuesta

Al seguir estos pasos, incrementarás las oportunidades de tener un resultado favorable. Aunque cabe aclarar que no siempre podría ser el caso. Pero incluso si no conseguís lo que pediste, empezá a pensar sobre maneras en que podés reformular tu solicitud en el futuro.

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Este artículo ha sido traducido del inglés para el blog de Posgrado UAM. Leé la versión original del texto aquí.